Rufino Ferreras señala en este artículo del Blog
del III Congreso Internacional Los Museos en la Educación, las consecuencias de
no tener un equipo estable y cohesionado en los departamentos educativos de los
museos. Esta falta de interés de las instituciones hacia este servicio
indispensable de los museos no solo afecta a la precariedad laboral del sector
sino a los resultados cara al público y en general a la calidad del
servicio de los museos.
De una forma sencilla y clarificadora Rufino
Ferreras hace público un asunto social y laboral apenas visibilizado.
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LA
IMPORTANCIA DE LOS PROYECTOS EDUCATIVOS ESTABLES
May 23, 2016
|
Rufino Ferreras / Museo
Thyssen-Bornemisza
No cabe duda de que uno de los
debates más candentes en los últimos años en torno a la educación en los
museos, es el de la situación y consideración de sus profesionales. Más allá de
cuestiones éticas sobre la situación de estos trabajadores, de asuntos morales
que hablan sobre el derecho de toda persona a tener un trabajo estable y un
salario digno, la situación refleja el nulo interés que estas instituciones
tienen, no solamente sobre la situación de estas personas, sino especialmente
el que tienen hacia la que es una de las consideradas funciones de los museos.
Pero la cuestión de la
precariedad y del desmantelamiento de lo educativo como función, ya ha sido
tratado en muchas ocasiones. En esta entrada lo que quiero poner de manifiesto
es que esa precariedad conlleva la precarización de los proyectos y por tanto
de la función: sin equipos de trabajo estables, sin proyectos a largo plazo, lo
educativo en estas instituciones puede quedarse solamente en lo testimonial y
desde lo testimonial solamente hay un paso a lo anecdótico.
A mi modo de ver, uno de los
problemas en la consolidación de la educación en museos, ha sido concebir las
acciones como puntuales y aisladas unas de otras. De este modo, al no estar
inscritas en un proyecto amplio, en una programación de ambiciones más
globales, ha sido muy complicado una argumentación sólida del hecho educativo y
la reflexión, al centrarse en momentos puntuales y no en procesos, no ha sido
lo suficientemente profunda.
Pero para poder desarrollar
proyectos educativos a largo plazo, es imprescindible la creación de equipos
educativos estables. Un equipo estable, puede hacer un seguimiento del proceso
educativo con la perspectiva del tiempo, evaluar los procesos de transformación
y ajustar la maquinaria para hacer más efectiva su labor. Un equipo estable
puede diseñar los proyectos de una manera estratégica, conectando las acciones
unas con otras e imbricando estas con el resto de acciones generadas en la
institución. Un equipo estable, apuesta por la madurez profesional de los
educadores y pone en valor su experiencia, cosa que redunda en una mejor
calidad de lo educativo.
Pero los equipos estables nunca
deben ser equipos inmovilistas o cerrados. Una de las críticas que se suelen
hacer a este tipo de equipos es que tienden a acomodarse, como si ese fuera un
problema solamente de los profesionales y no de las instituciones que deben ser
ser capaces de generar espacios de trabajo motivadores y proyectos ilusionantes
para los equipos.

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