05 mayo, 2020

ALARMANTE ESTADO DE ABANDONO DE UNA ESCULTURA CLAVE DEL BARROCO ESPAÑOL.



Se acerca del Día de la Mujer, fecha fundamental en el calendario occidental para recordar a las olvidadas por la sociedad. Y se da el caso que este es un ejemplo más, y muy clarificador, del lugar que se le da a la mujer, en este caso, en la Historia del Arte. Me da la sensación que hay un sentir general en el que parece que nunca hemos sido artistas, y si lo fuimos pues fuimos casos raros, excepcionales y por supuesto de técnica mediocre.
Esa fue la única pieza que me enseñaron de Luisa Roldán en la carrera de Historia del Arte en una lección junto a otros grandes artistas del barroco español. Con esta pieza Luisa Roldán alcanzó el puesto de Escultora de Cámara de la Corte conquistando con su maestría y gran talento artístico al mismísimo rey Carlos II en 1692. El tamaño, la composición, el movimiento de los cuerpos, de las telas, los colores luminosos y complementarios, los rostros de los personajes, la energía que desprende es asombrosa. Y todo tallado en una pieza de madera. Luisa llegó a superar a muchos de sus contemporáneos en el registro de las expresiones del ser humano y en la sensibilidad a la hora de expresar diferentes estados de ánimo en sus personajes, desde la felicidad de un San José que ve caminar por primera vez a su hijo, hasta la más lamentable expresión de resignación y aceptación de Jesús atado en su Pasión.
A día de hoy, nos parece a muchos y muchas profesionales de la cultura sorprendente y escandaloso el estado de abandono y de desprecio con el que está colocada en la Basílica de San Lorenzo de El Escorial esta hermosa escultura. Se encuentra en un lugar muy elevado, en el que no hay acceso y sin iluminación tal y como se ve en la foto.
Me pregunto yo si esta obra hubiera estado firmada por Pedro Roldán su afamado padre, o por Pedro Duque Cornejo su también popular sobrino, si la hubieran colocado ahí también, o sin embargo en una capilla como el resto de las demás obras de arte que atesora el templo.
Es de rogar a las instancias que la tutelan que se hagan responsable de ella, la restauren y coloquen a la vista de todos para que la podamos disfrutar y poder ver de cerca.
Texto: Laura Gordillo Ramírez.

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